Carta


"Tomó el papel entre sus manos, lo arrugó con la misma energía y fuerza que usaría si tuviera su frustración atrapada entre sus dedos. Era su cuarto intento por escribir la carta y siempre había una palabra o una oración que provocaba ese bloqueo haciéndole imposible seguir. Tiró la pelota de papel hacia atrás y éste golpeo contra la pared antes de caer en el suelo. Respirando hondo, se preguntó a si mismo cómo debería comenzar una carta dirigida a una vieja amistad que poco duro y ahora ni posee; además de preguntarse el porqué lo está haciendo. ¿Lo hace porque extraña esa corta amistad? ¿Lo hace porque al ver a esa persona reír quisiera reír con él? ¿Una carta puede ayudar a una relación casi extinta? Cada pregunta se iba escribiendo por si sola en las paredes blancas de su dormitorio hasta que no quedó espacio para más cuestionamientos. Se enderezó en la silla y dejó caer la birome en el escritorio, el papel estaba en blanco. Al mirar a su derecha, vio durante segundos el portarretrato de lo que antes fue su grupo de amigos. Desistió. El pasado debería quedar intacto y el presente tampoco debería cambiarse, pensó recordando que aquella persona se encuentra bien acompañada.  Se echó hacia atrás, apoyando la espalda en la silla y acarició el roble del escritorio. Las preguntas escritas en las paredes fueron borradas y todo volvió a ser como antes fue y como siempre será."

F.C

Poem

"Apoyó el lapiz sobre la mesa.
Los miró con expectación.
Él sonrió.
Ella también.
Amaba ver sus calidas sonrisas.

Se sentó al lado de su novio en la mesa.
Los miró, ansiosa.
Él sonrió
Ella también.
Amaba tener su apoyo.

Se levantó de la mesa con bolso en mano.
Los miró, nerviosa.
Él sonrió.
Ella, con lagrimas, también.
Amaba ser su hija.

Apoyó los platos en la mesa.
Miró a su familia y luego al costado.
En la foto,
él sonríe y
ella también.
Amaba tenerlos cerca aunque estén tan lejos."

F.C

Fragmento

"(...)-¿No te gustaría realizar la última aventura?-preguntó Geoffrey cuando los autos se callaban por unos minutos.- Sería genial lograr algo antes de irnos a ese “mundo”. ¿No lo crees?


-¿Ese “mundo”?-Nethan estaba sentado despreocupado de cómo su amigo seducía al abismo al moverse hacia adelante y atrás.- ¿Cuál mundo?

-El de los adultos… Me encantaría hacer algo que marque el fin de mi inocente –Nethan sonrió burlonamente- Mi inocente niñez. Ya cuando tengamos treinta años pensaremos en otras cosas, seremos otras personas. Tú, como yo creo, serás un excelente navegante. Mirarás el mar como mirarías al paraíso. Tu tripulación te tendrá miedo con cierto deje de respeto y lograrás hazañas que nadie pensó realizar.

-Tsk… ¡Qué futuro el mío! ¿Y el tuyo, mi sirviente marino? –bromeo Nethan colocando una mano en su pecho que se llenaba de aire simulando estar orgulloso de si mismo. Geoffrey bajó la mirada, perdido entre el paisaje que tenían enfrente, sin saber qué responder.

-¿Yo?- se interrogó en voz alta.- No lo sé. Tal vez seré como ese señor. Mira como limpia la vereda, lo hace con orgullo.

-¿Cuál?- Geoffrey  lo tomó del brazo y lo acercó más al balcón, mirando directo a un edificio antiguo. Un señor con una sonrisa limpiaba el asfalto usando una escoba.

-¿Asi pensas que vas a terminar?

-No lo creo, lo sé. Mirame, Nethan, solo sé lo que tu me dices. Solo soy lo que tu eres. Y cuando te vayas, tendré que vivir de algo. Ese será mi destino, con suerte.- Miró más detenidamente al empleado cuya mirada reflejaba algo más que alegría. Nethan se quedó callado por un momento cuando el viento llamó su atención.

-Creo que la vida es lo que tu quieres que sea. Puede ser alegre si quieres o triste y penosa. Pero siempre será tu vida.-

-Sabías palabras, aunque creo que te equivocas en algo, mi amigo.-

Nethan se enderezó a su lado, era más alto que Geoffrey por varios centímetros.- Tu no serás ningún barrendero, tu serás mi mano derecha. Con tu intrigante pero cierta filosofía podrámos manejar nuestro barco y surcar los siete mares.

Uno al lado del otro, posaron sus ojos en el señor que se detuvo para saludar a quien pasaba por la calle. Algún conocido, algún amigo, supusieron ambos.

-¿No sientes nostalgia?- preguntó pensante Geoffrey.

-¿De dejar de ser niño y volverme adulto? No. Solo que ahora tengo un poco de sueño, volvamos a casa.(...)"

Gris

¿ Caí en el agujero por seguir al conejo? Solo veo soldados hechos de cartón, damas vestidas con papeles de regalo y una mariposa que vuela hacia el sur. Camino sin saber a donde ir, escuchando el viento que da su reporte del clima y doy cada paso esperando ver el fin. Comienzo a dudar cómo caminar. ¿La derecha primero? Izquierda, derecha, una detrás de otra. ¿Me estoy equivocando de nuevo? Hilos, más hilos caen sobre mi y esta lloviendo. Siento que se amarran a mis muñecas deteniendo mi paso. Mi brazo deja de responderme, lo miro asustada y ante mi se forma un espejo creado por la constante lluvia. Con horror notó que me muevo como un soldado de cartón, que estoy vestida con papel de regalo. Mis ojos abandonan su color castaño y el gris del cielo los cubre y ciega. No lloré cuando comprendí que deje en el camino a quien soy y ahora era pero lamenté ser quien soy y nunca quise ser.

F.C

Papel


"Garabatos, eso es lo que generalmente se hace cuando se tiene una hoja de papel cerca. Escribimos palabras sin sentido o con sentido oculto, dibujamos casas hechas con simples líneas, estrellas porque son fáciles de hacer. Los garabatos son fáciles de hacer. Pero si tomamos ese papel inocente y puro entre nuestras manos y lo hacemos un avión. Lo tiramos hacia adelante y vemos como va cayendo con elegancia hacia el suelo. Sería hermoso volar. Si tomamos ese papel y escribimos nuestro nombre, sería hermoso ser importante. Si tomamos ese papel y solamente lo vemos, estaríamos viendo las miles de posibilidades que podemos hacer de él y de nosotros. Al ver este papel, este particular papel, siento el deseo de convertirlo en el bote salvavidas de varias personas, quiero que le devuelva el sentido y la cordura a los dementes y que ayude a encontrar el camino de regreso a casa a quienes se fueron por un rato sin saber cómo volver. No subestimo su poder, no subestimo como pensamos y la importancia que le damos a lo poco importante. Un papel puede cambiar nuestras vidas y más si está bien redactado."

F.C

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