"Tomó el papel entre sus manos, lo arrugó con la misma
energía y fuerza que usaría si tuviera su frustración atrapada entre sus dedos.
Era su cuarto intento por escribir la carta y siempre había una palabra o una
oración que provocaba ese bloqueo haciéndole imposible seguir. Tiró la pelota
de papel hacia atrás y éste golpeo contra la pared antes de caer en el suelo.
Respirando hondo, se preguntó a si mismo cómo debería comenzar una carta
dirigida a una vieja amistad que poco duro y ahora ni posee; además de
preguntarse el porqué lo está haciendo. ¿Lo hace porque extraña esa corta
amistad? ¿Lo hace porque al ver a esa persona reír quisiera reír con él? ¿Una
carta puede ayudar a una relación casi extinta? Cada pregunta se iba
escribiendo por si sola en las paredes blancas de su dormitorio hasta que no
quedó espacio para más cuestionamientos. Se enderezó en la silla y dejó caer la
birome en el escritorio, el papel estaba en blanco. Al mirar a su derecha, vio
durante segundos el portarretrato de lo que antes fue su grupo de amigos. Desistió.
El pasado debería quedar intacto y el presente tampoco debería cambiarse, pensó
recordando que aquella persona se encuentra bien acompañada. Se echó hacia atrás, apoyando la espalda en
la silla y acarició el roble del escritorio. Las preguntas escritas en las
paredes fueron borradas y todo volvió a ser como antes fue y como siempre será."
F.C


